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LA AUDITORÍA ENERGÉTICA COMO HERRAMIENTA PARA LA REHABILITACIÓN

21-05-2014 | Ensayos de eficiencia | Noticias

AUDITORIAS ENERGÉTICAS Y REHABILITACIÓN

En el actual contexto económico la optimización de los recursos resulta una obligación tanto para las empresas como para las personas. Según estudios de la Unión Europea, los edificios constituyen 40 % del consumo total de energía. Dos tercios de esa energía se emplean para climatización del edificio, pero mucha de esta energía se desperdicia debido a la falta de aislamiento. 

Pero estos datos son generales. La mejor forma de particularizar y conocer el estado real de un edificio es la realización de una auditoría energética. Una auditoria energética nos da la situación real de un edifico y de sus instalaciones energéticamente hablando y, ello se debe a que durante su ejecución se realizan mediciones en la envolvente y en el ambiente interior del edificio y también sobre sus equipos e instalaciones y, por tanto, es posible, por ejemplo conocer el rendimiento real de un caldera mediante análisis de los gases de combustión o conocer la existencia de puentes térmicos mediante el uso de la termografía. 

La auditoria energética puede realizarse sobre uno o más componente de un edificio y mediante el estudio de los periodos de retorno de las diferentes actuaciones nos permite decidir con más precisión sobre que componente de un edificio actuar para rehabilitarlo, es decir, priorizar actuaciones de rehabilitación. Por tanto, es fundamental llevar a cabo mediciones e interpretar los datos obtenidos, para decidir si realizar una actuación sobre la envolvente, la iluminación o los equipos de climatización.

Además, la auditoría energética es compatible con la certificación energética de edificios puesta en marcha hace unos meses. Los documentos reconocidos para certificación energética permiten introducir datos de rendimientos estacionales reales, es decir, medidos, de las instalaciones y equipos para el cálculo del coeficiente global de calificación energética y por tanto este coeficiente se determina con mayor exactitud, que cuando se introducen estimaciones para su cálculo.

La combinación de las propuestas de mejora sugeridas por los documentos reconocidos con las medidas de ahorro que se derivan de una buena auditoría energética en la que se realizan mediciones reales nos pueden ayudar a decidir sobre qué elemento de un edificio realizar la actuación de rehabilitación.

CERTIFICACIÓN ENÉRGETICA Y REHABILITACIÓN

En los últimos meses está en boca de todos la calificación de la eficiencia energética de edificios. Tras la puesta en marcha el pasado 1 de junio, mediante la publicación del real decreto 235/2013 de 5 de abril, de la certificación energética de los edificios tanto de nueva construcción, como existentes y la aparición las primeras estadísticas podemos sacar las primeras conclusiones.

Los datos publicados exponen que a día de hoy se han emitido alrededor de 300.000 certificados de los cuales el 85 % se encuentran en las comunidades autónomas de Madrid y Cataluña. Del total de certificados un 77,5% corresponden a pisos, un 13,6% a viviendas unifamiliares, un 4,5% a oficinas, un 1,7% a locales comerciales y el resto a otros usos. Atendiendo a la calificación obtenida, el reparto de porcentajes es el que se muestra a continuación:

 


Figura 1. Distribución de certificados energéticos de edificios en función de la calificación obtenida

Estos datos nos muestran que tan sólo un 5 % de los edificios certificados obtienen una clasificación C o mejor, lo cual no nos tiene que sorprender, ya que un gran parte del parque de edificios en España tiene más de 30-40 años y por lo tanto, son anteriores a la primera Norma Básica de la Edificación del año 1979 y por tanto es muy posible que no tengan ningún aislamiento en su envolvente. Por otro lado, tenemos que teneEstos datos nos muestran que tan sólo un 5 % de los edificios certificados obtienen una clasificación C o mejor, lo cual no nos tiene que sorprender, ya que un gran parte del parque de edificios en España tiene más de 30-40 años y por lo tanto, son anteriores a la primera Norma Básica de la Edificación del año 1979 y por tanto es muy posible que no tengan ningún aislamiento en su envolvente.  Por otro lado, tenemos que tener en cuenta que cumpliendo estrictamente el actual Documento Básico de Ahorro Energía del Código Técnico de la Edificación mejor calificación que podríamos obtener sería una E o D. Recordemos que el 12 de septiembre de 2013 se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado la Orden de actualización del Documento Básico HE Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación, que estaba vigente desde su aprobación, en 2006, mediante el RD 314/2006, de 17 de marzo.

Aparentemente, puede parecer que el parque edificatorio español suspende en eficiencia energética, pero aunque estos datos nos indican que las cosas no se han hecho del todo bien en el pasado, la obtención del certificado es un primer paso para la mejora de la eficiencia energética y nos abre nuevas oportunidades de futuro a través de la rehabilitación. De hecho para acceder a las ayudas del Programa de Ayudas para la Rehabilitación Energética de Edificios existentes del sector Residencia (PAREER) que gestiona el IDAE y para el que el Ministerio de Industria, Energía y Turismo dispone una dotación de 125 millones de euros, es necesario aportar el certificado de eficiencia energética del edificio y mediante la reforma realizada mejorar la calificación en al menos una letra. Pero de estas ayudas hablaremos más adelante.

Por otra parte, puede parecer que la obtención del certificado es un mero trámite administrativo más, impuesto por la administración, que debe cumplirse a la hora de realizar una operación de compra-venta o alquiler de un inmueble, pero desde nuestro punto de vista no debe interpretarse de esta manera. 

Primero, debemos explicar el verdadero sentido del certificado. La clasificación obtenida y los datos contenidos en el certificado nos dan una idea del coste del uso, el certificado contiene datos de gasto del kWh/m2 año y de la emisión de kg de CO2 / m2 año. De igual manera que a la hora de adquirir un vehículo uno de los factores que se tienen en cuenta es el consumo que tiene el vehículo, en la filosofía del real decreto está que esta información contenida en el certificado sirva de referencia a la hora de adquirir una vivienda. El certificado puede dar al vendedor un argumento de venta, ya que al tener mejor calificación que los inmuebles cercanos el coste de uso del inmueble será menor. Asimismo, el comprador debería tener en cuenta esta información a la hora de valorar las distintas opciones en la adquisición de una vivienda y valorar el coste de “mantenimiento” del bien que se va a adquirir o arrendar.

El Real decreto 235/13 por el  que se puso en marcha de forma obligatoria el 1 de junio pasado el procedimiento para la certificación energética de edificios está enmarcado dentro de las políticas de la Unión Europea en lo que se ha llamado estrategia 20/20/20 por la que los Estados miembros se han comprometido a reducir para 2020 un 20% el consumo de energía primaria; reducir otro 20% las emisiones de gases de efecto invernadero; y elevar la contribución de las energías renovables al 20% del consumo. Tengamos en cuenta que el consumo de energía en los edificios residenciales y comerciales representa aproximadamente el 40% del consumo total de energía final y el 36% de las emisiones totales de CO2 de la Unión Europea.

De tal manera el Parlamento Europeo y el Consejo aprobaron la Directiva 2010/31/UE de 19 de mayo de 2010 (texto refundido de la directiva 2002/91/CE), relativa a la eficiencia energética de los edificios. La directiva se ha traspuesto en España en tres documentos legislativos:

– Documento Básico Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación (DB HE CTE) que se publicó por primera vez en 2006 y que en septiembre de 2013 se ha revisado

– Reglamento Instalaciones térmicas de los Edificios (RITE) que se publicó en 2007  y que se ha visto revisado en abril de 2013

– Real Decreto 235/13 de 5 de abril de 2013 por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios. 

La certificación energética de los edificios era el último pilar que faltaba por alzar sobre el que se asienta la mejora de la eficiencia energética de los edificios, ya que los dos primeros documentos nos garantizan el cumplimiento de ciertos requisitos de eficiencia de energía en edificios de nueva construcción y en grandes reformas y la certificación nos da una herramienta para poder comparar el comportamiento energético de los edificios tanto de existentes como de nueva construcción.

La obtención y publicación del certificado no es simplemente una herramienta informativa ya que como hemos comentado anteriormente, con el fin de promover actuaciones integrales que favorezcan la mejora de la eficiencia energética y el uso de energías renovables en el parque de edificios existentes del sector residencial, así como cumplir con el artículo 4 de la Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE),  ha puesto en marcha un programa específico de ayudas y financiación, dotado con 125 millones de euros. 

Las actuaciones deberán encuadrarse en una o más de las tipologías siguientes:

1.Mejora de la eficiencia energética de la envolvente térmica.

2.Mejora de la eficiencia energética de las instalaciones térmicas y de iluminación.  

3.Sustitución de energía convencional por biomasa en las instalaciones térmicas.  

4.Sustitución de energía convencional por energía geotérmica en las instalaciones térmicas.

Las actuaciones objeto de ayuda deben mejorar la calificación energética total del edificio en, al menos, 1 letra medida en la escala de emisiones de dióxido de carbono (kg CO2/m2 año), con respecto a la calificación energética inicial del edificio. Esta mejora de su calificación energética podrá obtenerse mediante la realización de una tipología de actuación o una combinación de varias.

Uno de los documentos a presentar para tener acceso a este plan  de ayuda es el certificado de eficiencia energética antes y después de las actuaciones, es decir, un documento que avale que las actuaciones realizadas suponen una mejora real en el comportamiento energético del edificio. 

En los próximos años España seguirá avanzando en su compromiso con la reducción del calentamiento global y las emisiones de CO2, y el compromiso de las autoridades es seguir desarrollando una hoja de ruta para una economía y sociedad más respetuosa con el clima, con el medio ambiente mediante políticas que obliguen a un menor consumo de energía.

De hecho, la directiva de eficiencia energética, 2012/27/UE, que debe transponerse a la legislación española antes de junio de 2014 obliga a empresas que no sean PYMES a tener certificado un sistema de gestión de la energía ISO 50001, que incluye una auditoría energética, o bien, a pasar una auditoría energética cada cinco años. Y aunque en empresas las auditorias energéticas pueden contemplar el proceso productivo, en la auditoría siempre  se debe hacer un estudio de las instalaciones de iluminación, climatización y distribución de frio y de calor y de grandes consumidores de energía, así como de la envolvente  tanto de edificios industriales, como de oficinas. Obligando, de esta manera, a las empresas a tener un plan de actuación para tomar acciones cuya consecuencia sea la reducción del consumo de energía.

La reducción del consumo de energía en estos tiempos no es una opción, es una necesidad. Tal es el compromiso de la Unión Europea y por tanto de España. De hecho ya vemos como las políticas actuales nos encaminan hacia esa reducción y dichas políticas se acentuarán en años venideros. La rehabilitación energética/integral es la mejor vía para reducir tal consumo en los edificios y las auditorías energéticas resultan fundamentales para la toma de decisión a la hora de conocer sobre que componente de un edificio realizar la actuación de rehabilitación.

 

 

 

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